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oscar blanco mejia Invitado
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Publicado: Vie Abr 11, 2008 9:51 pm Título del mensaje: Elisa Mujica |
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Cordial saludos a todos, he encontrado información importante acerca de la escritora santanderana Elisa Mujica, una mujer con una trayectoria intelectual muy destacada. Aquí les presento algunos datos:
Su Biografía
ELISA MUJICA
Nació en Bucaramanga en 1918. Escritora de cuentos, novelas, ensayos y crónicas. Entre sus obras se destacan: las novelas, Los Dos Tiempos, Catalina y Bogotá de las nubes. Los cuentos, Tienda de Imágenes, Árbol de Ruedas, Ángela y el diablo. Las altas torres del humo, colección de cuentos populares colombianos. Hizo la edición, la crítica y las notas a Reminiscencias de Santafé de Bogotá, y el prólogo y las notas de Novelas y Cuatros de Costumbres de Eugenio Díaz Castro. Para los niños ha escrito: La Expedición Botánica contada a los niños, en la que relata parte de la vida del sabio Caldas; Pequeño Bestiario, relatos amenos y llenos de afecto por dos animales domésticos: el perro y el gato, y Cuentos para niños de La Candelaria, serie de relatos sobre personajes de la historia colombiana. Fue secretaria privada del ex Presidente Carlos Lleras Restrepo de 1936 a 1943; Secretaria de la Embajada de Colombia en Quito, de 1943 a 1945; asistente del antropólogo José Pérez de Barradas en Madrid, España, para la redacción y publicación de la obra sobre el Museo de Oro de Bogotá; Directora de la Biblioteca de la Caja Agraria. En 1984, tomó posesión como miembro de número de la Academia Colombiana de la Lengua y posteriormente fue nombrada miembro correspondiente de la Real Academia Española. Colaboradora de los periódicos El Tiempo y El Espectador, miembro del consejo directivo de las Revistas Presencia y El Café Literario de Bogotá. Forma parte de la Comisión de Lexicografía de la Academia Colombiana de la Lengua. Actualmente dirige la Biblioteca de la Academia. El cuento El secreto de la estatua es tomado del libro Cuentos para niños de La Candelaria, Carlos Valencia Editores, Santafé de Bogotá, 1993.
Tomado: http://ca.geocities.com/el_rincon_de_nora/Biografias/biografia_elisa_mujica.htm
Consultado el 9 de abril de 2008.
Su legado como escritoria ha sido tan importante que la UIS publicó hace 5 años el libro intitulado. " Ensayos criticos sobre la narrativa de Elisa Mújica", en que intervienen académicos nacionales y extranjeros.
Otro comentario en torno a Elisa Mújica lo constituye el artículo de la profesora Carmiña Navia Velasco de la Universidad del Valle, comparando la principal novela de Elisa Mújica, " Catalina" con la novela de la también escritora santanderana Silvia Galvis " Viva Cristo Rey" Aquí les remito el texto que es muy sugestivo:
Las guerras en Colombia,
una representación novelística
La relación entre literatura e historia, nunca ha sido puesta en duda o cuestionada seriamente. Desde los orígenes mismos de la cultura occidental en el mundo griego, la literatura se ha nutrido de los acontecimientos históricos y la historia a su vez, se ha nutrido de las formas narrativas propias de lo poético. Esta dialéctica entre los acontecimientos y la poesía, es recordada por William Ospina: Las más grandes hazañas pierden su lustre sino se las amoneda en firmes
palabras, dice un rey nórdico en algún relato de Borges y en la Odisea Homérica leemos aquella célebre sentencia: Los dioses labran desdichas para que a las generaciones humanas no les falte que cantar. No hay episodio trascendental de la historia que no haya dejado un eco en la música verbal de su tiempo o de los tiempos ulteriores. (1).
En las últimas décadas del siglo XX y primeros años del XXI, esta mutua relación ha cobrado vigencia y se ha convertido, tanto en nuevas formas de experimentación en la novelística y en la narración histórica, como en objeto de
estudio de las teorías literaria e histórica.
La poesía se constituye en una fuente de conocimiento y cuando el pasado nos interroga y nos angustia con su hermetismo, la novela siempre nos ha ayudado a su comprensión. La poesía o la novela nos guían a través de bosques oscuros persiguiendo una luz:
Todo en la ficción está ordenado y reordenado con vistas a la percepción,
siendo la novela un ente epistemológico puro... La ficción es realidad comprimida,
realidad autoexplicativa, realidad que es y se hace saber, al mismo tiempo... La
ficción nos ofrece cada cosa rodeada de claves y pistas, indicaciones, en cuanto
a su sentido... (2).
En este sentido la tradición latinoamericana ha recurrido siempre a la mutua
iluminación entre historia y ficción, estableciendo entre ambas un corredor de
ida y vuelta, como lo explica muy bien, Enrique Pupo-Walter en su texto sobre
la vocación literaria de la historia en el subcontinente (3).
Colombia y su tradición literaria no ha sido una excepción en esta dinámica
generalizada. Desde que Juan de Castellanos, escribe su extensa narración
poetizada: Elegías de varones ilustres de Indias, hasta estos momentos, en los
que Silvia Galvis publica su extensísima obra: Soledad, conspiraciones y
suspiros, los discursos literario e histórico se mezclan y confunden,
diferenciándose y enriqueciéndose mutuamente. El profesor Gonzalo España,
ha encontrado, a lo largo de su investigación en curso, veinticinco novelas que
recrean las múltiples guerras colombianas, durante los siglos XIX y XX.
Es mi intención en este artículo, revisar cómo se han dado las relaciones
entre Guerra y Narrativa, en dos novelas concretas, ambas de pluma femenina:
Catalina de Elisa Mujica (1963) y Viva Cristo Rey de Silvia Galvis (1991).
Quiero de un lado destacar esa relación entre ficción e historia de la que he
venido hablando, y de otro, mostrar cómo esa representación tiene en la mirada
de mujer un elemento crítico enriquecedor.
Parto de la convicción de que autores y autoras evalúan la historia y las
relaciones genérico/sociales desde sus propuestas novelísticas, porque:
La aplicación imaginativa de la modalidad narrativa produce, en cambio
buenos relatos, obras dramáticamente interesantes, crónicas históricas creíbles
(aunque no necesariamente verdaderas). Se ocupa de las intenciones y acciones
humanas y de las vicisitudes y consecuencias que marcan su transcurso...
... el acto de crear una narración de una clase determinada y con una forma
determinada, no tiene por objeto suscitar una reacción estándar, sino recuperar
lo más adecuado y emocionalmente vivo, del repertorio del lector. De modo que
la gran narración consiste inevitablemente, en abordar conflictos humanos que
resulten accesibles a los lectores... (4).
De esta manera, las novelas ofrecen una mirada sobre acontecimientos y
pasiones, que ayudan en la comprensión de la dinámica histórica.
Las novelas
Elisa Mujica, escritora bumanguesa, nacida en 1916, publica en 1963 en
España, su novela Catalina (5), resaltada, como significativa e importante, por
el jurado del Premio Nacional de Literatura ESSO. Se trata de una novela madura
y estéticamente muy lograda, cuya estructura la sitúa entre las literariamente
más significativas del país, aunque ello no se haya correspondido con su cuasi/
clandestina circulación.
Catalina es una novela amplia y compleja, cuya primera intención es centrar
la mirada en la vida de una mujer de provincia, y en sus diversos y múltiples
cautiverios, en la Colombia de principios del siglo XX. La narración articula
permanentemente dos universos: el mundo doméstico y privado de las relaciones
entre hombres y mujeres... y el mundo público de las relaciones políticas y
económicas que se juegan principalmente entre los varones. Desde esta
perspectiva la novela hace referencia a dos guerras: la llamada Guerra de los
mil días, en los umbrales del siglo XX, y las Guerras de la Independencia, en
las que se focaliza al ejército libertador. La novela a partir de una genealogía
femenina, propone una mirada a la tradición guerrera del país.
Como dije, la novela de Mujica es compleja y el cuadro presentado en ella
quiere dar cuenta cabal de la situación de la mujer en medio de esas formaciones
sociales patriarcales: el país naciente, la hacienda, la pequeña ciudad de
provincia. En medio de un ambiente asfixiante, la narradora/protagonista nos
cuenta, cómo pasa su infancia buscando la mirada aprobatoria del padre, mirada
que nunca le llega... posteriormente muestra cómo traslada ese vacío a la
búsqueda de la mirada aprobatoria del marido... y cómo finalmente intenta suplir
estas distintas orfandades en la relación con su amante, relación que por otro
lado le deja más vacíos aún.
Desde este universo personal y subjetivo la novela se abre hacia una mirada
evaluativa de los héroes y soldados que configuraron nuestra nacionalidad y
sentaron las bases del nuevo país. La guerra se instaura en el mundo novelístico:
sus objetivos, sus ideales y sus consecuencias son puestas en cuestión.
Catalina, la mujer que se atreve a ser infiel en esa pequeña ciudad de provincia,
se atreve igualmente a cuestionar la vocación a las armas que tienen los hombres
que la rodean o la han precedido, este cuestionamiento ya lo había realizado su
abuela María Corazón, quien termina descalificando a su marido/soldado.
En 1991, Silvia Galvis, publica su novela Viva Cristo Rey (6). Galvis
igualmente bumanguesa, nos entrega una obra bastante diferente de la anterior
y sin embargo muy en afinidad con ella. La intencionalidad de la autora en esta
narración es mucho más claramente histórica: Viva Cristo Rey, pretende
principalmente reconstruir un universo político de hegemonías y guerras, quiere
mostrar las alianzas entres los diferentes grupos de poder. Pero igualmente, su
mirada femenina, devela los mecanismos patriarcales de esos universos y
alianzas, para mostrar cómo la mujer en ellos permanece marginalizada y cautiva.
Silvia Galvis, mezcla en su trayectoria como escritora, el trabajo histórico,
periodístico y narrativo. En ella son obvias las intenciones de releer la historia
del país, para develar sentidos ocultos. Su mirada es siempre crítica y evaluadora, tal como lo plantea White: Y esto sugiere que la narrativa, seguramente en la narración fáctica y probablemente en la narración ficticia también, está íntimamente relacionada con, sino está en función de, el impulso a moralizar la realidad, es decir, a identificarla con el sistema social que está en la base de cualquier moralidad imaginable (7).
Desde esta perspectiva, su novela quiere re/evaluar más de medio siglo de
historia nacional, develando los hilos ocultos que la conducen. Los dos
protagonistas de la narración, Alejo y Rosalía, quieren representar tipos de
comportamientos e ideologías, quieren mostrar un país que se cierra sobre sí
mismo y que ahoga en esos círculos muchas posibilidades de vida. El fracaso
de su amor, es el fracaso de un cierto tipo de patria, de un proyecto de nación,
que los hombres han querido construir en medio de sus enfrentamientos e
hipocresías. Rosalía se opone no sólo a los permanentes devaneos amorosos
de Alejo, sino a su cinismo político.
Ambas novelas son santandereanas, lo que remite a un microcosmos cultural
específico. En el trabajo de Silvia Galvis es sin embargo, en el que queda más
claro el universo santandereano, en el cual el patriarcado y sus códigos del
honor, se construyen con un pilar en lo político y otro en lo religioso eclesial:
En los niveles políticos, la personalidad en el poder, o la que en su concepción
fanática posee la verdad y/o bendición del Altísimo, convierte un roce personal
en una contienda colectiva. Las ideas se exponen en forma agresiva de reto,
contando con el respaldo de copartidarios. El otro bando de similar militancia
agresiva, recoge la ofensa, “saca la cara” y aguarda el instante de vindicarla,
creándose en la comunidad un clima de latente violencia, que al menor roce
explota en lucha abierta.
Si se proyecta el historial de conflictos políticoreligiosos
de Santander, en el siglo pasado se ve un continuum de hechos
que enlazan con los de este siglo. ( .
Las guerras
Si entrelazamos las dos novelas, tenemos como resultado la representación
de una dinámica de guerras no sólo extensa en el tiempo, sino interminable en
su dialéctica. En Catalina, a través de María Corazón, la abuela de la
protagonista, asistimos a los acontecimientos que preceden y rodean la
Convención de Ocaña (1828), a las campañas del Libertador y a las
consecuencias de los enfrentamientos entre Santander y Bolívar. Posteriormente
el esposo de la misma protagonista es presentado como uno de los héroes de la
batalla de Palonegro (1900). En el transcurso de esta misma guerra de los Mil
Días, nace el protagonista de la novela Viva Cristo Rey, nace mientras su padre
está en la guerra. Este protagonista va a librar distintas batallas y enfrentamientos políticos y armados, en las primeras décadas del siglo XX. Y la novela termina, precisamente, cuando se escuchan en la radio las violencias que rodean nuestro 9 de Abril (1948). Entre las dos obras narrativas, dan cuenta de más de un siglo en que las armas terminan siempre por imponer su lógica.
La guerra en la novela de Elisa Mujica, es de cierta manera un tema y una
realidad marginal, pero no por ello deja de estar presente con su fuerza
permanentemente nefasta. María Corazón, la abuela de Catalina Aguirre, vive
una apasionada historia de amor, con el general Tomás Aguirre, miembro de los
ejércitos de Bolívar, con quien se casa y tiene un hijo. María Corazón participa
siempre de los ideales revolucionarios de su esposo y apoya su contínua
permanencia en los oficios militares. Ella asume su destino sin cuestionarlo: las
mujeres y los hijos permanecen en la hacienda y en el pueblo, mientras los
hombres inician y desarrollan siempre nuevas batallas... su destino como mujer
es apoyar las empresas guerreras de su hombre.
Sin embargo, en una de las vueltas del camino, María Corazón se da cuenta
de lo absurdo de este guerrear permanente:
Una vez María Corazón se enteró de que a un compañero de Tomás lo
habían apresado los contrarios. Lo fusilaron al pie de la ceiba de la plaza contra
la que ensayaban su puntería unos soldados borrachos...
... Tomás se fue a reanudar la campaña, pero Delfina le contó a su amiga:
El guerrillero fusilado tenía muchos crímenes sobre sus espaldas. En una
ocasión llegó a una hacienda donde no había sino campesinos, acusados de
suministrar víveres al enemigo. Ordenó reunirlos frente a la casa, dio orden de
disparar y luego escapó con su gente. Al otro día los que pasaron por el camino
recogieron los cadáveres...
María Corazón no había pensado que los otros podían también esgrimir
argumentos para justificar su lucha. Saberlo fue como cometer la primera
traición, no contra su partido, sino contra Tomás.
Desde ese día decidió que su hijo Lorenzo no seguiría la carrera de las
armas... la aterrorizaba entregarlo a esa fuerza, y lo alejaba con disimulo mientras
los hombres hablaban...
Su hogar se hallaba a punto de desbaratarse y ella ya no estaba unida a su
marido... Cada uno luchaba dispuesto a apoderarse del porvenir de su hijo. La
noche en que Tomás, después de su vida violenta, cerró duramente los ojos en
paz y en los brazos de María Corazón, esta se alegró en medio de la pena.
Había librado para siempre a Lorenzo del peligro de ser soldado. (9).
La amistad entre estas dos mujeres, Delfina y María Corazón, permite a esta
última comprender que la verdad no está siempre de uno de los dos lados de los
ejércitos enfrentados y que por el contrario, la guerra atropella con su injusticia
y su pasión arrebatadora a unos y otros. Lorenzo, el hijo de María Corazón
seguirá efectivamente, otros rumbos muy diferentes.
La novela continúa mirando, un poco desde lejos, las guerras reales y
posibles que azotan los campos y ciudades en ese fin de siglo: “El cansancio
acumulado por tantas guerras era como un temible viejo sentado encima de
todos oprimiéndonos los huesos”, dice uno de los protagonistas, en un momento
de reflexión. Samuel Figueroa, el marido de Catalina, encarna en la obra a los
rebeldes liberales que se levantaron contra el gobierno, en la guerra de los Mil
Días. Su prestigio entre las gentes de su partido, le viene dado de haber sido
uno de los heridos en la célebre batalla histórica de Palonegro, batalla cuya
pérdida determinó en últimas el triunfo de la tropas gubernamentales.
Figueroa cuenta en la narración, cómo inmediatamente después de recibir
su grado de derecho en Bogotá, se alista con los ejércitos liberales. Su relato
explica que los colombianos nacen divididos en dos y cada uno sabe, su sangre
de qué lado lo ubica. Es necesario responder a ese destino de la sangre. Leída
desde el punto de vista de este actor, la novela cuenta el ascenso social y
económico de Samuel Figueroa, desde su condición oscura y humilde de
estudiante bogotano, hasta constituirse en el marido y por tanto dueño de una
de las más ricas herederas de Bucaramanga.
Este héroe de guerra, herido en una de las batallas más famosas de la eterna
contienda colombiana, forja su destino, en medio de traiciones e hipocresías:
se casa por dinero y se muestra incapaz de mantener el amor de su esposa, su
ambición lo lleva a atravesarse en el camino de la justicia que su esposa quiere
llevar a cabo y finalmente su amor por el dinero lo conduce a la muerte en medio
de un duelo pasional, en el que nuevamente las armas dirimen el conflicto. La
guerra en este sentido, en la novela, está presente para develar el carácter y la
trayectoria de uno de sus protagonistas.
Los enfrentamientos y las guerras en la obra de Silvia Galvis son trabajados
de otra manera. Viva Cristo Rey, configura una parábola del destino de muerte
de los y las colombianas, a través de las relaciones establecidas en dos pueblos
vecinos, que se fundaron de forma autónoma, precisamente por estar
atravesados por ese destino: Himeneo y Onán. En estos territorios, en cuanto
síntesis de Colombia entera, liberales y conservadores se enfrentan, se
traicionan, se agreden y se matan sin tregua.
La narración profundiza, desde distintos puntos de vista, estas dinámicas
de conflicto y, sobre todo, quiere poner de manifiesto la participación de la
religión católica en los odios que llevan a los colombianos y colombianas a
negarse permanentemente los unos a los otros. Por ello los acontecimientos
tienen lugar en los dos pueblos mencionados, en Bogotá la capital, y además
en un convento/internado para jóvenes. Desde este convento y desde las
respectivas parroquias, la iglesia católica a través de los curas ordena un
universo de exclusiones, miedos y condenas permanentes. Estructural y
narrativamente la obra representa una dinámica social, en la que muy claramente:
...Un sesgo conceptual se estableció desde entonces, asignándose un bando
el honor de defensor de la fe, poseedor de la verdad, y se signó al otro como ateo,
anticlerical, librepensador, el malo de la colectividad, denuestos que se
convirtieron en bandera ideológica para aglutinar y empujar a las vindictas
civiles de tanto auge en el suelo santandereano en el pasado siglo y en el que
transcurre. Esta clasificación político-religiosa aisló de su fe, hasta el presente,
a numerosos grupos de población. (10)
Silvia Galvis, más de medio siglo después, relee la historia de su propio
terruño, para poner al descubierto los hilos ocultos de comportamientos
violentos y guerreros. Su novela se inscribe en la revisión de la historia, realizada
por las nuevas generaciones, que quiere iluminar los enigmas del tiempo
presente, en tanto son fruto del pasado:
La escritura actual problematiza la historia desnudando los acontecimientos
sociales contemporáneos, como parte de una dinámica en proceso, ni circular, ni
terminada. La ficcionalización de estos hechos o períodos produce el efecto,
algunas veces, de una desmitificación del pasado (11).
La novela, igualmente que Catalina, pone en juego y contraposición
distintos universos: la confrontación bélica, la plaza pública y arenga política,
las relaciones intrafamiliares, las intimidades eclesiales, las relaciones entre
patrones y campesinos pobres... Los patriarcas liberales y conservadores, que
proponen ideales sublimes para defender su recurso a las armas, son los mismos
que violan muchachas campesinas que apenas entran a su adolescencia, cuyos
cuerpos, vírgenes aún, quedan marcados por el horror tempranamente.
La intencionalidad de Silvia Galvis en Viva Cristo Rey, es mostrar un cuadro
de relaciones cuya violencia atraviesa múltiples niveles, pero se regula
íntegramente desde un núcleo inamovible que reprime todos los interrogantes
o rebeldías: La institución religiosa como reglamentación y como ideología ofrece un amplio marco etiológico regulador, y de respaldo de la estructura familiar
patriarcal. Conceptualizaciones, valoraciones y normas de naturaleza religiosa,
definen éticas y comportamientos, razones de existencia de la institución
doméstica en cuestión... Esta fuente religiosa genera principios de proyección
directa sobre la estructura familiar, donde regula la relación de los géneros,
explica la naturaleza de esta relación y la enclava dentro de la estructura social
global. (12).
La novela entonces pone en juego, un mundo posible, en el sentido
planteado por Thomas G. Pavel (13), en el que a través de los personajes
centrales, interactúan fuerzas e ideologías.
Evaluación axiológica de los universos guerreros
Las dos novelas en cuestión recrean un mundo cuasi/mitológico de soldados,
enfrentamientos, héroes de guerra, héroes políticos, causas e ideales que
justifican sacrificar todo a las armas... Pero es claro que su intención es evaluar
estética y éticamente tanto las fuerzas, como las relaciones recreadas. Ambas
novelas, escritas por mujeres, realizan esta evaluación por un mecanismo similar
y ambas terminan condenando radicalmente, sin remisión, la fuerza bruta de la
guerra, fuerza unida irremediablemente al patriarcado.
En ambas narraciones se ficcionaliza a partir de realidades históricas
colombianas concretas. En los mundos construidos y en las historias contadas:
... se nos abre claramente un espacio de juego entre el significado manifiesto
y el latente. Este espacio de juego es lo que convierte a la ficcionalidad literaria
en una matriz generadora de significado. Desde este momento lo que se dice y lo
que se quiere decir puede combinarse de distintas maneras y, dependiendo de
cómo se vincule, irán surgiendo de un modo imparable nuevos significados,
tanto a partir del significado manifiesto como del latente (14).
Y es a través de este juego de significaciones como las novelas realizan la
evaluación citada.
Catalina y Viva Cristo Rey, proceden, como ya dije, de Santander, una
región en la que se ha vivido con particular intensidad la conflictividad del país
y un ámbito cultural en el que el patriarcalismo colombiano es más obvio y
férreo que en otros. Son novelas escritas con treinta años de diferencia, treinta
años en los cuales la mirada crítica sobre el país se agudiza y treinta años en los
cuales la mirada femenina se desarrolla. Sin embargo, me llama la atención una
fuerte similitud de algunos aspectos en las dos obras.
Ambas novelas, en la construcción de su mundo, y en el desarrollo de su
acontecer, establecen según el doble juego de significaciones del que hablamos
una clara y decidida relación entre dos universos:
Universo A Universo B
Espacio Doméstico Espacio Público
Unidad Familiar Plaza Pública
Relaciones matrimoniales Relaciones Políticas
y de Género Mundo de la Guerra
Entre estos dos universos se mueven los personajes de las dos novelas. En
el caso de la obra de Elisa Mujica, las mujeres permanecen en el universo A y los
hombres en el B, aunque estos últimos por supuesto, también participan del
mundo doméstico. En la obra de Silvia Galvis hombres y mujeres se mueven de
un espacio a otro.
Desde la confrontación de los dos espacios, la propuesta novelística invalida
y critica el universo B. Samuel Figueroa, uno de los personajes centrales de
Catalina, es un héroe de la batalla de Palonegro, en ella fue herido y por ella fue
condecorado. Figueroa es un guerrillero liberal, con honores militares en la
guerra de los Mil Días... Sin embargo, Figueroa no califica ni como esposo, ni
como amante, ni como administrador de los bienes familiares. En el espacio
doméstico muestra su incapacidad y a causa de riñas pasionales termina
asesinado. Su ambición devela intereses ruines. La trama y la evaluación del
punto de vista narrativo, traslucen la sospecha que esa misma ambición y
ruindad estén presentes en sus opciones políticas y guerreras.
Igual pasa con Tomás Aguirre, héroe de los ejércitos del libertador. Su
esposa María Corazón, descubre que sus ideales pueden no ser entendidos ni
compartidos por otros muchos entre los campesinos y el pueblo... a partir de
allí, ella entiende que la justeza de esas causas puede ponerse en duda. Al
traicionar la ideología de su esposo, ella está sembrando la sospecha de que
otros caminos son posibles y tal vez sean mejores. Tomás muere, y el hijo de
ambos, va a ser sustraído definitivamente de la influencia militar por parte de su
madre.
El caso de la otra novela es aún más claro en este sentido. Los patriarcas
liberales y conservadores, aliados con la Iglesia, atropellan no sólo a las mujeres,
sino a sus propios sueños e ideales, cuando los intereses económicos así lo
ameritan. Igualmente Alejo Coronado, no califica ni como esposo, ni como
amante, ni como padre... y termina por brindar y amigar con los conservadores
en el Congreso. Rosalía Plata, quien en la juventud dio su vida por él y quien lo
siguió radicalmente en sus ideales, termina por expulsarlo de su corazón y de su
vida. Rosalía teje, en su finca de Tierragrata, un universo armónico en el que se
repone de las desilusiones por batallas ganadas y perdidas, un universo en el
cual, una joven maestra siembra sentimientos y valores distintos, y un par de
amigas asumen la vida como solidaridad fundamental. De ese universo, los
hombres como Alejo Coronado, están expulsados y excluidos.
Otro hecho para destacar, es el que ambas protagonistas: Catalina y Rosalía, quieren llevar a la práctica sus ideales: Catalina comparte su fortuna con María
Amalia, su media hermana natural y Rosalía, reparte entre los campesinos parte
de sus tierras baldías. Las mujeres no separan los ideales abstractos de su vida
y quehaceres cotidianos, sin embargo esto las aísla y las sitúa en desventaja en
el universo guerrero/patriarcal, en el cual los supuestos ideales sirven para
mover pasiones y generar odios, más no para transformar realidades.
En estos textos, escritos ambos no sólo por mujeres, sino con mirada de
mujer, se realiza muy concretamente, lo señalado por Elvira Sanchez-Blake, en
su investigación sobre mujer y guerra en Colombia:
Yo sostengo que los conceptos mujer y patria se entrelazan entre sí alrededor
del concepto de cuerpo. Es decir que el cuerpo obra como el eje alrededor del
cual gira la conciencia política y la búsqueda de identidad de la mujer. El cuerpo
es un instrumento de poder, pero lo es también de resistencia, es un sitio de
intimidación, pero lo es también de agresión; es el objeto de encarnizamiento de
la violencia, y es igualmente la permanencia, la memoria de los que mueren o
desaparecen. El cuerpo es, por extensión, la referencia con la patria, entendida
como pertenencia e identidad. Es a través del cuerpo que se da la búsqueda de
identidad de la mujer... (15).
Por ello, tanto Catalina y María Corazón, como Rosalía Plata y Visitación
Jinete, terminan por no volver a creer en sus hombres y en sus múltiples y
eternas batallas. Porque ellas perciben esas batallas distintas y falsas desde la
cotidianeidad de sus relaciones, de sus sentimientos, de sus vidas familiares y
de sus cuerpos. Tanto Mujica como Galvis, develan el funcionamiento del
sistema patriarcal, que preside en nuestro país, las guerras, la plaza pública, la
vida familiar y la iglesia: Las guerras múltiples y continuas son una pieza más de
este universo tejido sobre la exclusión, el dolor y la violencia.
NOTAS:
(1) Ospina, William. Las auroras de la sangre. Bogotá: Editorial Norma, 1998. Pág. 20.
(2) Hickey, Leo. Realidad y experiencia de la novela. Madrid: CUPSA Editorial,
1978. Pág. 78 – 79.
(3) Pupo-Walter, Enrique. La vocación literaria del pensamiento histórico en América.
Madrid: Editorial Gredos, 1982.
(4) Bruner, Jerome. Realidad mental y mundos posibles. Barcelona: Editorial Gedisa.
1987. Pág. 46.
(5) Mujica, Elisa. Catalina. Bogotá: Edición del Ministerio de Cultura. 1998.
(6) Galvis, Silvia. Viva Cristo Rey. Bogotá: Editorial Planeta. 1991.
(7) White, Hayden. El contenido de la forma. Barcelona: Editorial Paidós. 1987
( Gutiérrez de Pineda, Virginia y Vila de Pineda, Patricia. Honor, familia y sociedad
en la estructura patriarcal. El Caso de Santander. Bogotá: Edición de la
Universidad Nacional de Colombia, 1992. Pág. 59/60.
(9) Mujica, Elisa. Catalina. Obra citada. Pág. 91.
(10) Gutiérrez de Pineda / Vila de Pineda. Obra citada. Pág. 43.
(11) Daroqui, María Julia. Las pesadillas de la historia en la narrativa puertoriqueña.
Caracas: Monte Avila Editores, 1990. Pág. 25.
(12) Gutiérrez de Pineda / Vila de Pineda. Obra Citada. Pág. 117.
(13) Pavel, Thomas G. Mundos de ficción. Caracas: Monte Avila Editores. 1991
(14) Iser, Wolfang. La ficcionalización: dimensión antropológica de las ficciones
literarias, en: AA.VV. Teorías de la ficción literaria. Compilación de Antonio
Garrido Domínguez. Madrid: ARCO / LIBROS. 1997.
(15) Sánchez-Blake, Elvira. Patria se escribe con sangre. Libros de la Revista.
Barcelona: Anthropos, 2000. Pág. 11.
Carmiña Navia Velasco
Es profesora titular de la Universidad del Valle. Directora del centro cultural
popular Meléndez, Cali. Ha sido profesora de teología en varias instituciones.
Magistra en Lingüística, Universidad del Valle, Magistra en Teología,
Universidad Javeriana (Bogotá/Cali). Realizó el Diplomado de especialización
en lengua y literatura españolas, Instituto Iberoamericano de Cooperación,
Madrid, España. Es Autora de Poemas de Otoño(1992), La Mujer Protagonista
en la Literatura Colombiana (1992), La Poesía y el Lenguaje Religioso (1998),
De Sobremesa: Lecturas Críticas (1998, En Colaboración), La Biblia Interpela
la Ciudad (2000), Guerra y Paz en Colombia: Miradas de Mujer (2003).
Tomado: Poligramas, revista literaria de la Universidad de Valle-Cali, Colombia. edición 20. en linea: http://poligramas.univalle.edu.co/editorial.htm.
Consultada el 9 de abril de 2008.
¡Vaya que interesante! |
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Publicado: Vie Abr 11, 2008 9:51 pm Título del mensaje: Enlaces Patrocinados |
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Laura Margarita Medina Maestra

Registrado: 09 Dic 2007 Mensajes: 1733 Ubicación: Bucaramanga - Colombia
                      Votos: 3
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Publicado: Vie Abr 11, 2008 10:03 pm Título del mensaje: |
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Muy bien Oscar, vamos iniciando por el camino de los Autores Santanderanos, primero dbemos conocer de los nuestro, después que entre el diablo y escoja.
Espero que los demás talelristas hayan realizado su "tarea" y ver muy pronto este espacio adornado de tan bellas historias y enriquecer nuestros conocimientos.
Un poco larguita la parte de las guerras en Colombia... Ya tendremos lugar de leerlas despacio y con atención.
Un abrazo y nos vemos mañana en el taller.
Laura _________________ http://www.mincultura.gov.co/index.php?idcategoria=40126 -- http://alfabetizaciondigitalbucaramanga.blogspot.com
La mujer de los ojos profundos como el mar. |
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oscar blanco mejia Invitado
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Publicado: Sab Abr 12, 2008 11:26 am Título del mensaje: respuesta Elisa Mújica |
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Es cierto Laurita, la información que adjunte sobre Elisa Mújica esta un poco larga. Hoy en el taller, voy a leer un corto ensayo de la autora, intitulado. " Mujeres de Antioquia, Maria Martínez de Nisser. Escritora y soldado" de cinco páginas. Es un terxto acerca de la participación política de la mujer en el siglo XIX.
Es uno de los temas que explora Elisa Mújica en su novela CATALINA,y es muy sugerente; las difíciles relaciones entre género y política, específicamente, el de la participación de la mujer colombiana en la política del país durante el siglo XIX y XX, que no se reduce a ser la amante de algún militar como Maunelita Saénz, sino que incluso viste el uniforme de guerra , tergiversando las normas sociales y morales de lá época.
El tema de la participación de la mujer en la historia política del país es curioso. Desde el siglo XIX hasta mediados de siglo XX, los derechos políticos para la mujer estuvieron cerrados, hasta cuando Rojas Pinilla en 1954 extiende el derecho al voto a la mujer, rompiendo con una tradición ideológica que consideraba que la mujer debía ocupar un espacio aparte del mundo de la política, el espacio domestico y privado del mundo burgues, mientras el espacio público era dominado por los hombres, dispuestos a batirse en el campo de batalla por las pasiones políticas. Según José María Samper en “ Derecho público interno de Colombia“ ( l886) :
“ La mujer no ha nacido para gobernar la cosa pública y ser política, precisamente porque ha nacido para obrar sobre la sociedad por medio indirectos, esto es, gobernando el hogar doméstico y contribuyendo incisamente y poderosamente a formar las costumbres ( generadoras de las leyes) y a servir de fundamento y modelo a todas las virtudes delicadas, suaves y profundas. “
Estas ideas fueron la respuesta a las escasas voces del siglo XIX que reclamaban el derecho al voto para la mujer en el país, alegaban que la mujer no debían entrometerse en la política, porque las cualidades del bello sexo estaban encaminadas a otros fines: el cuidado del hogar paterno, los hijos, la atención al esposo, el ejercicio de la caridad, cualidades que incluso defendieron mujeres escritoras como Soledad Acosta de Samper. No obstante, en 1853, durante el régimen federal, la Constitución de la provincia de Vélez, en Santandaer-Colombia, reconoció el sufragio universal, sin distingo de sexo, medida que estuvo vigente hasta 1860. aunque ninguna mujer votó y la medida fue más bien un escandalo y es observada por los historiadores como un caso curioso. Hay que tener en cuenta que las primeras mujeres que sufragaron en Occidente lo hicieron en el Estado de Wyoming, en 1890, y que las luchas sufragistas datan del segundo y el tercer decenio del siglo XX. Por lo tanto, fueron los liberales radicalizados de nuestro departamento, los primeros en occidente en decretar el derecho al sufragio sin distinciones de género, aunque debido a las resistencias culturales, la medida no paso más alla del papel en medio de un país descompasado con respecto a la modernidad política y económica que lideraban Europa y Estados Unidos.
No obstante, a pesar de las costumbres y la cultura política del pasado, las mujeres si participaron en la política, aunque de una forma vedada. El caso de María Martínez de Nisser, cuyo diario explora Elisa Mújica es un buen ejemplo. Mujeres que vistieron los uniformes militares y fueron a la guerra, pasando por la moral católica del pais las obligaba a otros roles sexuales. Durante la Guerra de las Mil Días, fueron muy famosas las denominadas JUANAS, las encargadas de preparar los alimentos a los batallones y atender los oficios domésticos de los soldados, atender a los heridos; prestando una ayuda muy importante en esos años tan convulsionados. Durante la epoca de la Vilencia en Colombia ( 1946-1964) , es muy particular observar las fotos de los temidos bandidos de la época, junto a sus compañeras, igualmente de temibles, luciendo armas y cartuchos.
Creo que la obra de la escritora santanderana Elisa Mújica es una invitación para considerar estos aspectos de nuestra historia desde una perspectiva histórica y literaria. |
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Laura Margarita Medina Maestra

Registrado: 09 Dic 2007 Mensajes: 1733 Ubicación: Bucaramanga - Colombia
                      Votos: 3
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Publicado: Sab Abr 12, 2008 11:37 am Título del mensaje: |
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Gracias Oscar por el tema, muy de actualidad en una época en que las mujeres sobresalimos a pesar de que aún se nos presentan obstáculos. Estoy buscando en Internet la nueva ley del gobierno español, la que nos hablaba hace poco el maestro Ricardo, sobre la Equidad de la mujer, sobre todo en estos asuntos literarios.
Listo Oscar para esta tarde, Mujer y literatura... o ¿Mujer y Milicia?
Nos vemos puntuales por favor.
Laura _________________ http://www.mincultura.gov.co/index.php?idcategoria=40126 -- http://alfabetizaciondigitalbucaramanga.blogspot.com
La mujer de los ojos profundos como el mar. |
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Laura Margarita Medina Maestra

Registrado: 09 Dic 2007 Mensajes: 1733 Ubicación: Bucaramanga - Colombia
                      Votos: 3
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Publicado: Dom Jun 01, 2008 1:48 am Título del mensaje: |
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Oscar tu admiración hacia Elisa Mujica escritora es para valorar y resaltar.
Te sugiero algo, habla con Néstor Saúl esta semana para que te apoye en invitarla a nuestro taller sabatino. Sería de gran aporte y un verdadero encuentro literario el que logremos llevarla a nuestra ssla y charlar con ella un rato.
¿Vale? Ya sabes que tienes las puertas abiertas en la biblio y solo es acercarse a Néstor y presentarle tu petición, que te informe su número de telefono y... a un chico como tu con esa admiración por su autora estoy segura no se negaría acompañar.
Manos a la obra,
Laura Margarita. _________________ http://www.mincultura.gov.co/index.php?idcategoria=40126 -- http://alfabetizaciondigitalbucaramanga.blogspot.com
La mujer de los ojos profundos como el mar. |
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